Añadir uno es encenderlo
Cada ordenador avisa cada pocos segundos de lo que tiene (procesador, memoria y tarjeta gráfica) y de lo que sabe hacer. Para sumar uno basta con arrancar el programa. Si hace falta más potencia, también se puede crear uno en la nube.
Cada trabajo, al que puede hacerlo
La conversación va al ordenador capaz de atenderla: el que tiene WhatsApp vinculado, el que tiene tarjeta gráfica o el que lleva ese proyecto. Si todos están ocupados, la tarea espera su turno en vez de fallar.
Varias cosas a la vez, sin pisarse
Cada ordenador puede llevar varias tareas al mismo tiempo. Si dos trabajan sobre el mismo proyecto, la segunda usa una copia aparte. Dos mensajes del mismo chat nunca se procesan a la vez.
Se pasan encargos
Un ordenador puede pedirle algo a otro, y el resultado vuelve solo a la conversación de origen, tanto si sale bien como si sale mal.
Se arreglan solos
Si un proceso se cae, se reinicia. Las actualizaciones nunca cortan una tarea a medias, las tareas abandonadas se limpian y, cuando una cuenta agota su cupo, se pasa a otra. Además, cada día se revisan las conexiones con otros servicios y se avisa si alguna deja de funcionar.
Cancelar la para de verdad
Cuando cancelas, el ordenador detiene la tarea y todo lo que había puesto en marcha. No basta con que desaparezca de tu pantalla.